viernes, 15 de junio de 2007

Consejos para la lectura cuidadosa...

Estudiando para una asignatura de mi carrera (Castellano y Comunicación), en uno de los textos enontré estas reglas -consejos más que reglas, diría yo- que me parecieron entretendios y, en cierto modo, diferentes. Por esto, aquí se los posteo:



1. No intentes leer cuando tienes hambre, pues vas a estar pensando en comer y no en, por ejemplo, el análisis de los estados financieros que estás tratando de entender.


2. No intentes leer cuando tienes sueño. No seas cruel con tu propio cuerpo. Deja que repose si está pidiendo descanso.


3. Si estás preocupado no intentes leer un material que requiere un gran esfuerzo mental para comprenderlo. Si te gusta la lectura tal vez te convenga leer algo ligero que te ayude a distraerte de tu preocupación. Pero si, por lo general, te distraes en otra forma, sería mejor desempeñar aquella actividad que te distraiga, sea ésta algún deporte, una conversación con un amigo, una película, etc. En general se debe hacer un esfuerzo por no preocuparse, pues la preocupación gasta energía. Tal gasto de energía es negativo y podría conducir a la enfermedad mental. También esta preocupación es inútil y acapara la energía que se podría gastar en una forma productiva.


4. No intentes seguir leyendo cuando notes que ha disminuido tu interés por la lectura. Las personas difieren ensu capacidad de concentración; unas no pueden concentrarse por más de quince minutos, otras media hora o una hora, y están aquellas que se concentran cinco horas o más. Para aprovechar al máximo tu tiempo y enería es preferible cambiar de actividad o de lectura cuando notas que estás cansado de leer determinado material. Cambiar de actividad no quiere decir necesariamente ir al cine, aunque si consideras necesario tal descanso, te lo debes permitir.


[...] Cambiar de actividad de investigación a otra relacionada con el mismo asunto, pero que requiere menos esfuerzo mental, le permite al investigador adelantar en su trabajo aprovechando al máximo su tiempo y energía.


5. Identifica tus horas de preferencia para la lectura. Tal vez son las matinales, esto es, acuando acabas de levantarte y tu cerebro se encuentra descansado; o pueden ser las de la noche, cuando tus vecinos, hijos o amigos están dormidos y el silencio te permite la concentración. Tu estilo de vida y las responsabilidades que tengas determinan, en gran parte, el mejor periodo del día para dedicarte a la lectura.


6. Identifica el lugar o lugares de preferencia para la lectura. Tal vez es la biblioteca, tu oficina, tu casa, un parque, una discoteca, etc. Tu personalidad y experiencia pasada en el estudio determinan en gran parte dónde puedes concentrate mejor. Es importante considerar que tienes el poder de crear o seleccionar el ambiente que necesitas para leer.




McEntee, H. (1997). Comunicación oral para el liderazgo en el mundo moderno [pp. 535-536]. México: McGraw-Hill Interamericana.


* Las cursivas son mías


1 comentario:

  1. Se parecen a los que daban en otro libro como "consejos para escribir un cuento". Definitivamente lo más básico para ambas actividades es encontar un lugar tranquilo en donde nadie te moleste...

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