domingo, 19 de agosto de 2007

Instinto


Cuando piérdese el ocaso en el horizonte
y la silenciosa Nix a Uranos con su manto cubre,
tus ojos cubiertos de una cegadora maldad, que hace notar lo perdido de tu ser, ábrense.
En el ambiente el suculento olor de aquél brebaje carmesí sientes,
el cual llámate, susurrando a los cuatro vientos tu maldito nombre…


Te pierdes
y sólo escuchas nuevamente aquel ensordecedor grito que tu paz intenta perturbar implorando a la soledad que su inexistente brazo le extienda;
pero ya es tarde…
Su aliento extínguese cual llama con un simple soplido,
entonces la calma retorna y sólo en el entorno divísase un cadáver en su propia agonía sumergido…
Su cuerpo llorando sangre es la irrefutable marca de que la oscuridad es tu pertenencia
y tu eterno y solitario camino…

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

¡Anímate a dejar tu comentario!