domingo, 21 de octubre de 2007

GOTH

¿No les ha ocurrido que justo cuando encuentran un libro que les resulta completamente llamativo, llegando a pensar en dar la vida para adquirirlo y sumirse en su lectura, se enteran de que éste no ha sido publicado por ninguna casa editorial en nuestra lengua vernácula? Justamente eso me ha sucedido a mí.

Para mi cumpleaños -que por demás fue hace unos meses- mi polola -Hotaru o Saya, según ustedes quieran llamarle- me regalo un manga de tomo único titulado GOTH. Ciertamente este título y la negra portada vienen a ser de por sí llamativos para alguien que gusta de leer relatos y novelas de vampiros, magia negra y todo aquello que tenga que ver con lo fantaseoso que se pueda explotar del ocultismo.


Debo admitir que la primera impresión no fue sólo eso. A medida que iba avanzando en la lectura la historia se hacía más absorbente. Los macabros asesinatos en que Kamiyama y Morino se ven misteriosmanente envueltos nos atrapan y no nos liberan hasta que terminamos de recorrer las 220 páginas ilustradas por los espectaculares dibujos de Kendi Oiwa.

Tras el inesperado desenlace, se nos presenta un Epílogo escrito por el guionista del comic, Otsuichi, donde se nos da a conocer como una gratificante sorpresa -por lo menos para mí así lo fue- el origen de este manga como una adaptación de la novela GOTH, El Caso de las Muñecas Cortadas, cuya autoría pertenece a quien nos escribe. Pero las sorpresas no terminan ahí, sino que se cuantifican al leer las últimas palabras de este Epílogo: "a quienes no les haya gustado el manga, la novela tiene más historias y otras sorpresas". El efecto de éstas fue evidente, por un lado, el comic me había gustado y, por otro, quería seguir leyendo las historias que Otsuichi había escrito.

Por esto, intenté dar con la novela en internet, para saber si alguna editorial de habla hispana la había publicado. Mas, el sentimiento de decepción no tardó en invadirme al darme cuenta de que ni siquiera en inglés se hallaba editada. Lamentablemente, la única manera de adquirirla era en japonés y la única manera de leerla era aprendiendo este idioma...

¡En fin! Por el momento tendré que conformarme con releer hasta el cansancio -si eso es posible- el comic y asombrame una y otra vez con los dibujos de Oiwa y el guión de Otsuichi y sólo quizá alguna vez en la vida pueda hacerme con la novela en sí, ya sea porque alguna casa editorial se arriesgue a publicarla -bueno, si he encontrado en librerías La Tumba de Luciérnagas, existe una pequeña posibilidad- o, tal vez, alguna vez aprenda japonés.

"En realidad, yo no pensaba escribir sobre mentes enfermas; ni siquiera me apetecía escribir una historia de homicidas. Mi única intención era la de entretener al lector con una novela. Y para conseguirlo, era preciso empezar con un caso que demostrase la brutalidad de este mostruo, el enemigo, un caso que plasmase la locura del personaje con la claridad suficiente como para absorber al lector. De verdad que no era mi intención relatar asesinatos tan abominables".

(Otsuichi)