viernes, 23 de noviembre de 2007

Existo

Aquella mañana salió fuera, llenándosele los pulmones con aquel mismo aire contaminado que siempre había respirado. Caminó entre las calles que viéronle crecer sin un rumbo cierto, chocando con la gente que caminaba en contra de él. Todos sumidos en sus propios problemas, gente irritada que nunca llegó a percatarse de su presencia.
Cuando llegó donde sus pies habíanle llevado, respiró hondo, no pudiendo evitar el toser. [...] Entonces... vio a todos, mas nadie notólo sólo hasta cuando su cuerpo estrellóse con el asfalto y la sangre huyó de su ser...
Por fin el mundo supo de su existencia…