lunes, 19 de marzo de 2012

Yeong-Mi (Fragmento 2)






–Espero que con esto haya entendido, agassi –sentenció la mujer con aquella falsa formalidad con que solo buscaba agravar más la herida.
Yeong-Mi se quedó en silencio consumiéndose en el dolor, dejando libres las lágrimas pero reprimiendo el lamento. Eso era lo único que no le daría a esa mujer, el placer de verla completamente destruida y desalmada.
El chofer abrió nuevamente la puerta trasera y ayudó a que el hombre ingresara en el vehículo. Ahí se estaba yendo el corazón de Yeong-Mi, lo había dado todo y lo había perdido. ¿Qué había hecho ella? ¿Qué tan grande pecado había cometido que ni siquiera se merecía unas palabras de despedida? Añoró volver a oír su voz, aunque fuera para pedirle perdón, maldecirla o decirle que todo había sido un juego. Pero no hubo palabras, solo el silencio y la culpa que podía ver dibujadas en su rostro.
Agassi –volvió a hablarle la mujer con el mismo tono sarcástico–, espero que con esto aprenda a conocer su lugar en el mundo. ¡Una mujerzuela y un jaebeol [1] de tercera generación! –exclamó–, debe ser un chiste.
Jaebeol … –musitó Yeong-Mi confundida.
–Mocosa, no te vengas a hacer la inocente ahora –bramó irritada–. ¿Acaso creíste que podrías cambiar tu fortuna entrando a una familia jaebeol? Baka[2]! –le gritó en japonés–, siempre es igual, no es nada más que un juego.
Yeong-Mi estaba asombrada, jamás pensó que aquel hombre perteneciera a una familia jaebeol, él jamás se lo había dicho, aunque ella tampoco se habría interesado en ello. Sintió odio por aquella mujer que le gritaba. Había insultado sus sentimientos y eso le molestaba profundamente. Ella estaba enamorada, era amor verdadero el que sentía desgarrarle el corazón, jamás fue otra cosa.
Se tragó las palabras, no merecía la pena gastar saliva y energía en alguien como ella, recapacitó Yeong-Mi. Solo se quedó ahí, observando. La mujer le dedicó una última sonrisa y se dispuso a entrar en el auto. Yeong-Mi levantó la cabeza al cielo, asqueada de ver aquella desagradable figura. Entonces se percató que el cielo estaba más limpio y que la Luna brillaba con todo su esplendor, incluso le pareció que la noche era más clara que antes. Bajó la mirada, esperando que el vehículo ya estuviera por partir y que ella desapareciera de su vista por completo, pero algo inusual llenó sus ojos. Pensó que las alucinaciones volvían a empezar.
Aquella mujer aún no entraba al vehículo, es más, se encontraba de cara hacia la Luna, con los ojos cerrados, como disfrutando de la noche y su frescura. A su pesar, a Yeong-Mi le pareció realmente hermosa.
Sin apartar la vista, notó como una leve luminosidad violeta empezaba a emanar de ella, rodeándola y amoldándose a su forma. Parecía energía acumulándose, como si se la estuviera robando a algo o a alguien… como si la absorbiera de la mismísima Luna. La mujer despertó de súbito de su trance y, volviendo en sí, reparó en que Yeong-Mi la observaba. Contrariada, se apresuró en subir al auto. Cuando quiso cerrar la puerta, algo pareció estorbarle, pero con un ágil movimiento de mano lo alejó y la cerró con fuerza. A los pocos minutos, el chofer, que había vuelto a su puesto, pisó el acelerador y se alejó virando en el primer cruce con que se topó.
Yeong-Mi se quedó allí, intentando procesar lo último que había visto. ¿Qué había sido todo eso? ¿Un truco de magia? ¿Una ilusión óptica? “Colas”, susurró, recordando aquello que estorbaba a la mujer al querer cerrar la puerta. Tenían el mismo tono violeta de aquella energía. “Yeou[3]”, susurró, pensando en lo que le evocaba aquella extraña visión. ¿Se estaría volviendo loca?      



[1]재벌: Magnate
[2]馬鹿: Tonta
[3]여우: Zorro

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